Historia

La Ferme de Saint Siméon es una hermosa finca con un glorioso pasado artístico.

En otros tiempos, esta preciosa casa de campo del siglo XVII era un lugar rebosante de nuevas ideas y perspectivas. Alrededor de 1840, varios jóvenes artistas se alojaron entre sus ilustres paredes. Gracias a la cálida bienvenida que les ofreció la «Mère Toutain», quien se ocupaba de la posada por aquel entonces, este grupo de jóvenes pintores —con sed de naturaleza y aire fresco de campo— produjo una serie de obras de arte excepcionales que se conservan cuidadosamente hoy en día. Estos singulares encuentros dieron lugar a la famosa escuela impresionista de Honfleur, también conocida como la Escuela de Saint Siméon.

image Ciels - Eugène Boudin

"Los pintores siempre trabajaban al aire libre, aunque solo fuese para proporcionar un escenario a sus representaciones. Con el tiempo, uno se percató de que un paisaje podía ser pintoresco, digno de por sí de ser retratado para expresar la sensibilidad y las emociones del artista.

Los pintores ingleses fueron los primeros que desarrollaron este gusto por la naturaleza, estos vinieron a la campiña francesa para encontrar inspiración y estímulos para su talento.

Pero pronto estos encuentros de artistas presenciarían una tendencia que fue ganando fuelle con rapidez, concretamente, el gusto por el arte pictórico al aire libre.

Una vista impresionante: el estuario del Sena... El río inmenso y magnífico, el mar y sus horizontes cambiantes, una niebla constante; un prisma bañado por un vaivén de brillo, colores descompuestos y nubes que van desde el azul más claro hasta el más delicado de los grises, a veces plomizos, siempre increíbles. Ráfagas repentinas, chaparrones repletos de luces que recorren desde el amarillo hasta el ocre... La maravilla de estas escenas impredecibles, perseguida con tanto ahínco por nuestros jóvenes artistas, hoy más que nunca las preferidas del arte.

Aire, agua, luz... Momentos."

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Para suerte de todos, estos hijos de la luz se reunieron y mezclaron en la casa de campo de Saint Siméon, donde la amable «Mére Toutain», ya en 1825, no se imaginaba un modo mejor de ser una hospedera agradable que mimarlos y consentirlos con recetas para chuparse los dedos y cuyo secreto nunca contó, lo que contribuyó a forjar la reputación de su cocina normanda.

El pequeño grupo de pintores, sedientos de naturaleza y obsesionados con el mar y sus vistas, se reunía en este acogedor lugar.

Aquí se alojaron Boudin, Jongkind, Corot, Courbet, Bazille, Monet y muchos más talentos olvidados, Daubigny, Dubourg, Isabey, Lebourg, Troyon... ¡La lista es interminable! Felices y bien alimentados, después de saciarse con deliciosas sidras y otros Calvados frutales, los artistas producían numerosas obras, a cada cual más hermosa. El resultado fue una extensa producción que podemos encontrar actualmente en los museos más prestigiosos de Francia (Orsay, Museo Eugène Boudin, Museo Malraux) o en liquidaciones inmobiliarias realizadas por las casas de subastas más importantes del mundo.

Con frecuencia, estos jóvenes artistas sin dinero pagaban a la «Mére Toutain» con una obra de arte... De este modo, consiguió acumular una vasta colección durante ese período, una colección que rebosa de la riqueza de esos encuentros inolvidables. ¿Quién era la «Mére Toutain», la posadera durante aquel periodo? ¿Una posadera estereotípica de la época? Quizás. ¿Una cotilla? ¡Claro! Pero con la jovialidad de una amiga... Ella supervisaba con una personalidad colorida, ágil y directa con un lado suave, «maternal» hacia estos caprichosos y, a menudo, entrañables jóvenes... eran sus niños mimados. «Sus» jóvenes artistas, a los que cuidaba atentamente, se reunían en torno a mesas escandalosas y encantadoras, repletas de delicias normandas, posiblemente, servidas en grandes cantidades. «¡Venga, Rose! Ve a por sidra, rápido, ¡estos jóvenes están sedientos!» Y Rose bajaría a la bodega, repleta de filas de barriles del brebaje dorado...

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image La route sous la neige - Claude Monet

La grandiosa hospedería corona su estuario.... La famosa poeta nativa de Honfleur, Lucie Delarue Mardrus, describe este lugar y da una mejor idea de este hoy en día usando las palabras del mismo modo en que los demás usaban los coloridos pasteles... «Hay algo maravilloso en el aire de la Côte de Grâce. El estuario está allí, con los colores del arco iris. Puedes verlo al final de un gran valle, entre las ramas color oscuro de los árboles; hay veleros en el estuario, enmarcando los soles, uno tras otro, a distancia cuando la marea está baja en el lodo brillante, admirable, local. Una belleza parecida a los blancos y rosas de la primavera, a los elegantes otoños, despojados de hojas, con flores marchitas sobre los céspedes montañosos por los que andamos; todo ello bajo nubes circulares y sencillos cielos azules, niebla, lluvia...» También podríamos tener en cuenta las palabras escritas por Monet a su amigo Bazille: «Cada día descubro cosas nuevas que son más hermosas que las del día anterior. Lo suficiente como para dejarlo a uno aturdido.»

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Igual que en el pasado, actualmente, la impresionante casa de campo de Saint Siméon mantiene su posición de prestigio, ya que está orientada hacia la desembocadura del estuario, como si se hubiera elevado para obtener una mejor vista del aire y del agua que se mezclan bajo nuestras encantadas miradas para toda la eternidad. El edificio sigue manteniendo las distintas estructuras de sus diferentes zonas, con la propia casa y los reflejos verdes y azulados de su tejado de pizarra, el pabellón de madera, que alguna vez compartieron personas y animales y el maravilloso techo de la cabaña que se encuentra frente a estos, con su sombrero de paja. La que una vez fue pintada por Monet, también fue testigo de las «reuniones de Saint Siméon», cuando Boudin, un niño del pueblo a quien instruyeron Monet y los demás de su grupo pequeño durante las discusiones sin fin, así como de las reuniones durante las que estos mismos hombres bebían brandy de manzana durante las pausas de su pintura.

Las hermosas habitaciones se siguen conservando actualmente, lo que significa que se puede dormir en la habitación que perteneció a Monet (núm. 22) o en el estudio de Corot (núm. 19). Ambos artistas estaban especialmente unidos a sus habitaciones. La de Monet estaba repleta de luz, que entraba por una ventana y salía por la otra, mientras que la de Corot fue su lugar de trabajo y de descanso, con un ventanal enorme que le permitía controlar cada pequeño cambio de tonalidad de su querida ría... Una gran fuente de encanto para estos artistas, una estancia en esta casa es la manera perfecta de seguir sus pasos, déjese deslumbrar por un momento único...

Una vez allí, disfrute de una clase de pintura con un artista nativo de Honfleur enamorado por el sublime encanto de este pequeño puerto meticulosamente conservado.

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Concédase un tiempo libre para disfrutar de unas vacaciones de descanso en esta finca atemporal, enmarcada por una luminosidad incomparable que tantos ojos, claros y oscuros, han admirado en su forma más pura…

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